domingo, 25 de febrero de 2007

El cauce seco del río

Tiempo de lectura: 1' 15"

“Nadie da gracias, al cauce seco del río por su pasado”

R. Tagore


Normalmente, cuando vemos el cauce seco de un río, sea en zona rural o en zona urbana, sentimos cierta decepción. Vemos ese hueco vacío tal vez convertido en un seco lodazal, bordeado de matorrales amarillentos. Esa imagen denostada nos invita a hacer comentarios negativos: ¡Qué cauce tan seco!, ¡no corre ni una gota de agua!, ¿dónde está el río?. Sin darnos cuenta de que en el pasado, sin duda ese cauce estaba lleno de agua cristalina, que emergía con la fuerza de un bello torrente.


Tal vez no reparamos, que ese río, en el pasado movió molinos, abasteció de agua a una ciudad, o a un pueblo y sirvió para que en su torrente caudaloso jóvenes y niños disfrutaran nadando y jugando chapoteando en la orilla.


Difícilmente al ver un cauce en lamentable condiciones, agradecemos la utilidad de su pasado.


En la actualidad tal vez conozcamos a alguien que haya envejecido y esté aparcado en alguna Residencia para la 3ª edad, seguro que esa persona tiene familia directa, que en el pasado ese anciano/a fue útil y necesario, pero ahora ese “cauce” está seco y no es rentable como en antaño, y por ello se le olvida y abandona.


Hace poco una amiga me prestó una película, titulada Noël. En ella trabaja Susan Sarandon (magistral actriz). La historia me emocionó enormemente, pues en ella se plasma el problema del Alzehimer.


La madre de la protagonista está aquejada por esa enfermedad y aunque está viva, está ausente (es un cauce seco). Sin embargo su hija, una mujer de mediana edad, la mima, le habla constantemente como si pudiera ser escuchada, le compra regalos, le abraza y le cuida, aunque en ningún momento su madre corresponda a ese amor, ni dé ningún signo de lucidez.


La última escena del film es un abrazo que la hija da a la madre, y ésta le corresponde por unos segundos apretando levemente su mano. A veces merece la pena, la paciencia y el esfuerzo.


¿Conocéis algún “cauce seco” a quien se le puede dar las gracias?


Os dejo uno de mis cuadros inspirado en Claude Monet. Hasta la semana que viene. Espero vuestros comentarios.

4 comentarios:

Orce la atlante dijo...

Hola Sibyla!!!!
Si te gustó la película de Susan Sarandon, léete el libro titulado las hijas de Hannah.
Ahora mismo no me acuerdo del nombre de la escritora, pero sobre un fondo muy parecido al que tú describes se narra la historia de varias generaciones de mujeres de una misma familia.
Yo lo que me pregunto siempre cuando paso por el cauce de un río seco es qué lo provocó, y créeme que la respuesta menos mala es el paso del tiempo.
Peor sería que la indolencia de los habitantes del pueblo o la mano del hombre desviando el cauce a un lugar no natural, como por ejemplo, el llevarnos a una persona mayor lejos de su hogar y tenerla que privar de sus objetos más queridos como su mecedora, o la vista que hay a través de su ventana, hicieran que el cauce de ese río, la ilusión y la capacidad de vivir de esa persona, se sequen.
No digo que la mano del hombre sea malintencionada, a veces los hijos en un intento desesperado por no enviar a sus padres lejos de ellos hacen enormes sacrificios para cuidarlos.
Pero también ocurre con algunas flores: las trasplantamos, y no agarran en la tierra nueva.
Ojalá Sibyla, nunca llegue ese día ni para ti ni para los tuyos.
Un fuerte abrazo.
Orce, la atlante.

Capitán Pescanova dijo...

Desgraciadamente hay muchos cauces secos a quien dar las gracias y más con los tiempos que corren, donde se están perdiendo muchos valores de respeto hacia seres que lo han dado todo por nosotros.
Un beso, Sibyla.

Sibyla dijo...

Hola Orce la atlante!!

Como siempre, muchas gracias por visitarme, y dar tu opinión sobre mis posts, sabes que siempre eres bienvenida y valoro mucho tus cometarios. Ojalá también que para ti los tuyos siempre fluya un caudal de agua transparente y cantarina.

Un besito.

Sibyla

Sibyla dijo...

Hola Capitán!!

Me alegra que estés sobrio después de los Carnavales, un saludo

Sibyla