martes, 25 de diciembre de 2007

Cerrado por vacaciones

¡¡Amigos, hasta el año que viene!!

sábado, 15 de diciembre de 2007

Paul Auster, el escritor herido


"Los escritores somos seres heridos. Por eso creamos otra realidad" Paul Auster

Paul Auster es un escritor estadounidense nacido el 3 de febrero de 1947 en Newark, New Jersey. Parte de su obra está ambientada en la ciudad de Nueva York. En su juventud tradujo poesía francesa, y fue también poeta antes de orientarse hacia la novela. También ha trabajado para el cine.

"Necesitamos historias desesperadametne, sean películas o novelas, tanto como el comer. Esa necesidad concreta e imperiosa de que nos cuenten historias yo la explico sobre todo porque es algo que nos ayuda a organizar la realidad, el caos de nuestra vida. La iluminan. Hay una frase bellísima de Tarkovsky: "La gente hace arte porque la vida no es perfecta". Y así es. Si la vida fuera perfecta, todo lo que contempláramos fuera bello y las caras de la gente desplegara siempre la mejor de las sonrisas, no habría arte."

"Mucha gente piensa que el arte es inútil en términos prácticos, pero yo estoy en desacuerdo. Efectivamente, un libro no va a dar de comer a un niño hambriento, ni impedirá que una bala entrase en el cuerpo de la víctima; pero es justamente, esa inutilidad lo que le da valor al arte. Hacer arte es lo único que nos distingue de otras criaturas que habitan el planeta. Hacer algo por simple y puro placer y por la belleza de hacerlo".

"Los artistas se diferencian de los demás mortales, en el sentido de que para ellos el mundo tal y como es, no es jamás satisfactorio. Especialmente los escritores, no se contentan con el mundo tal y como es. Los artistas son individuos heridos".

"Sobre el optimismo, diré, tengo muchos altibajos y he vivido momentos muy oscuros, grandes crisis personales y profesionles, pero uno mantiene cierto optimismo, porque se levanta y no se suicida. Eso quiere decir que hay esperanza".

"Kafka o Beckett, me han influido tanto en sentido literario, que apenas puedo pensar sin ellos; Paul Celan, es el mejor poeta del XX, pero si tuviera que escoger un libro de referencia, sería El Quijote. Es el libro con mayúsculas para mí. Trata todos los problemas que pueden surgirle a un novelista, y lo hace de la manera más brillante y humana imaginable."

"El cine y los buenos libros muestran lo complejo y misterioso que puede ser el mundo. Lo interesante sobre los libros es que, probablemente, sean el escenario más íntimo donde la conciencia humana se pueda expresar y encontrar. Pero cuesta más trabajo leer que ver una película. El ritmo del cine es mucho más rápido, no deja tiempo para digerir e interiorizar. Las películas pueden ser divertidas y entretenidas, y me parece estupendo, pero hay pocas que te nutran como un libro."

En 1995, codirigió con su amigo Wayne Wang, Smoke y en 1998 dirigió su primera película, Lulu on the bridge. Ahora acaba de presentar La vida interior de Martin Frost. "En cuanto al amor, yo aprovecho para celebrarlo en cada obra porque una de las cosas más fantásticas de la vida es que en un mundo mezquino y lleno de violencia, en medio del horror, hay gente que se ama".

"Tengo contado el número de editoriales que me rechazaron:17. Pero nunca pienso en esos años de esfuerzo, ni tampoco en el éxito. El éxito es un mal entendido. Aunque lo esencial es que no sólo sigo pensando, sino que, en cierta forma, sigo escribiendo como un niño".

domingo, 9 de diciembre de 2007

Suerte y buena suerte ¿de qué depende?


Dicen los expertos que existe una gran diferencia entre la suerte y la buena suerte.

La primera es producto del azar, surje de manera inesperada y no controlable por la voluntad humana.

La buena suerte, quienes consideran tenerla, dicen que la crea uno mismo. ¿Con qué elementos?, los más representativos son:

1. Tienen una actitud positiva ante las experiencias, aunque éstas, sean adversas. Su optim
ismo se ancla en la lucidez y en el compromiso de su trabajo.

2. Se saben responsables de sus actos. Ante el error o la adversidad, no culpan a un tercero. Analizan la causa de lo que les ha ocurrido y cómo pueden enmendarlo.

3. No viven el error como una mácula en su vida, sino que hacen de él una fuente de aprendizaje.

4. Funcionan con un "hay que creerlo para verlo" y no con un "hay que verlo para creerlo".

5. Son perseverantes, no postergan las cuestiones que tienen pendientes de resolver.

6. Tienden a atribuir un significado construtivo a lo que les sucede. Una misma circust
ancia, puede ser vivida como un golpe de mala suerte o un regalo de la vida.

Existe un cuento que me gustaría compartir con vosotros:

Un día, un bellísimo caballo decidió bajar de las montañas y entrar en la aldea en la que vivía un anciano labrador. El caballo se detuvo en el establo del anciano. Cuando llegó a verlo la multitud del pueblo, celebraban la fortuna del abuelo diciendole: "¡Qué buena suerte has tenido!". A lo que el anciano respondió: "¿Buena suerte? ¿mala suerte?, ¡quién sabe!".

Al día siguiente, el caballo regresó a las montañas. Los vecinos se dieron cuenta y, cuando avisaron al anciano y lamentaron lo ocurrido, éste le replicó: "¿Mala suerte? ¿buena suerte?, ¡quién sabe!".

Pasó una semana y el caballo volvió de las montañas con toda su manada, y fueron a parar de nuevo al establo del anciano, ya que siempre tenía a punto agua y comida. Al ver el maravilloso espectáculo, los vecinos le felicitaron, por su renovada buena suerte. Éste con tranquilidad, les respondió: "¿Buena suerte? ¿mala suerte?, ¡quién sabe!".

Los caballos permanecieron en el establo bajo los cuidados del menor de los hijos del anciano. Un día, el muchacho intentó domar a uno de ellos, pero tal era la fuerza y el brío del caballo, que el joven calló al suelo y se rompió ambas piernas y los brazos. Todo el mundo sen enteró y consideró aquello como una desgracia. No así el labrador que se limitó a decir: "¿Mala suerte? ¿buena suerte?, ¡quién sabe!".

Unas semanas más tarde, el ejército de aquella nación entró en el poblado para reclutar a todos los jóvenes. Estaban llamados a ir a una terrible guerra de la que muy pocos regresarían con vida. Cuando vieron al hijo del labrador con las extremidades rotas, vieron que era imposible reclutarlo, pues no iban a cargar con alguien incapacitado. De nuevo los vecinos fueron a felicitar al labrador, pero otra vez el anciano encogiéndose de hombros dijo: "¿Ha sido buena suerte? ¿mala suerte?, queridos vecinos ¡quién sabe!".

Esta fábula nos muestra que lo que a primera vista parece un contratiempo, puede ser un disfraz del bien. O al contrario, lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente perjudicial.

Lo razonable sería despreocuparse de la suerte (mala, buena o inexistente) y avanzar creando las circustancias que nos lleven a encarnar la calidad en lo humano en las relaciones, en lo social y en la vida.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Cantar de los Cantares, "La canción más hermosa"


Todo este libro es un poema y tiene tanto significado y belleza que no extraña que se le llame "la canción más hermosa (por excelencia)".

Este cantar (en hebreo SHIR HASHIRIM) fue compuesto por el rey Salomón del antiguo Israel, al principio de su reinado de cuarenta años (probablemente alrededor del 1020 a E.C.) y narra la historia de amor entre un pastor y una campesina sulamita.

"Béseme él con los besos de su boca, porque tus expresiones de cariño son mejores que el vino", (El Cantar de los Cantares 1:2)

Con estas palabras de una humilde campesina a quien se lleva a la tienda de Salomón, comienza el diálogo de este cantar. Pero ¿cómo fue que llegó ante la presencia del rey esta joven?.

"Los hijos de mi propia madre se encolerizaron conmigo -explica ella-; me nombraron guardiana de las viñas" (1:6).

Sus hermanos están molestos porque un pastor -el joven del que ella está enamorada- la ha invitado a pasear ese precioso día de primavera, pero ellos no quieren que vaya. Por esta razón, la han enviado a proteger las viñas de "las zorras pequeñas que las están echando a perder". Esta tarea lleva a la joven cerca del campamento de Salomón. Cuando baja, su belleza no pasa desapercibida y, por eso, la introducen en el campamento, en contra de su voluntad (1:4).

Cuando la joven les cuenta a las damas de la corte cuánto extraña a su amado pastor, éstas le dice que: "Sino lo sabes por tí misma, oh hermosísima entre las mujeres, sal a andar tú misma en las huellas del rebaño" (1:8). Sin embargo, Salomón no lo permite. Admirado por su belleza le promete "adornos circulares de oro, junto con tachones de plata" (1:11). La joven no se deja impresionar. La campesina sulamita, no sentía ningún interés romántico por Salomón. Incluso, hizo jurar a las damas de la corte que no intentarían despertar en ella amor por nadie que no sea su pastor: "Las he puesto bajo juramente, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas o por las ciervas del campo, de que no traten de despertar ni excitar amor en mí, hasta que éste se sienta inclinado" (2:7). La sulamita les confiesa que está enferma de amor, y las damas de la corte le preguntan ¿cómo es tu amado?: "Mi amado es deslumbrador, su cabeza es oro, oro refinado. Sus cabellos negros son como el cuervo. Sus ojos son como palomas, junto a los canales de agua que están bañándose en leche, sus mejillas son como un cuadro de jardín de especias, torres de hierbas aromáticas. Sus labios son lirios, gotean mirra líquida. Sus manos son cilindros de oro. Su abdomen es una lámina de marfil cubierta de zafiros, su apariencia es como el Líbano, selecta como los cedros". (5:10-15).

La joven enamorada quiere huir de la ciudad, para encontrarse con el joven pastor, pero "los guardias que rondaban por la ciudad me hallaron. Me golpearon, me hirieron. Los guardias de los muros alzaron de sobre mí , mi ancho manto" (5:7).

Mientras tanto, el pastor, que ha estado buscándola, consigue entrar en la ciudad de Salomón y, cuando la encuentra, exclama: "Eres del todo hermosa, oh compañera
mía, y no hay defecto en ti. Has hecho latir mi corazón, tu piel es un paraíso de granados con los frutos más selectos, nardo y azafrán, caña aromática y canela, junto con toda clase de árboles de olíbano, mirra y áloes, junto con todos los perfumes más finos" (4:7-15).

Al final Salomón permite que la joven vuelva con su pastor y se cumplen las palabras: "Las muchas aguas mismas no pueden extinguir el amor, ni pueden los ríos mismos arrollarlo. Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque el amor es tan fuerte como la muerte" (7:6,7)