sábado, 31 de mayo de 2008

Antonio López: "El arte es la expresión del misterio del mundo" I Parte



Me llamo Antonio López y nací en Tomelloso (Ciudad Real) hace 72 años. Aunque nací dentro de una familia de agricultores, soy pintor gracias a mi tío. De vez en cuando necesito ver a Velázquez. El arte no se explica, tan sólo basta un espectador con sensibilidad. La vulgaridad me parece deplorable.

Llevo pintando desde los 13 años, ahora trabajo con mucha ilusión y siento con más profundidad que antes. Es como si en las pocas energías que me quedan se concentrara toda mi capacidad de pasión. La pintura es curiosidad y cultura, y eso no acaba nunca. Noto que trabajo muy bien, con más tranquilidad. Trato de armonizar la presión, para que no me perturbe, y la libertad para no perderla nunca.

El dolor ha dificultado el desarrollo de muchas aventuras en el arte. Creo que no es necesario, pero es inevitable. Se ha dado siempre y, en algunos casos, de una forma extrema. Cuando más individual ha sido el artista, más evidente ha sido su sufrimiento.

El arte es una aventura muy complicada, pero en mi caso ha acabado bien. Tal vez podía haber sido más fácil y llegado antes a ciertos espacios, aunque dadas las circunstancias en que me formé y la escasez de conocimientos… Me gusta cómo ha quedado todo en mi vida.

Busco el placer de hacer un cuadro. Me resulta difícil explicar qué busco. Mi pintura es muy poco programática. Vuelco lo que siento y siento una gran necesidad de comunicarme, de compartir y estar con la gente. El arte, como el baile o la palabra, es algo natural y hermoso, que nos ayuda a expresar nuestra experiencia. No creo que sienta más que otras personas, pero tal vez tenga la posibilidad de verter en la pintura mis sentimientos.

El siglo XX ha aportado lo más importante, la posibilidad de una obra individual. Es un ejercicio de libertad consciente que antes no existía. En el siglo pasado fueron contemporáneos lenguajes tan distantes como el de Mondrian y Giacometti. Se han incorporado nuevos espacios para adecuarse a lo que el hombre siente en cada momento.

Pienso que en el arte, no hay cabida para el progreso. Es un mundo de sentimientos y ahí no cabe avanzar. El hombre que pintó las Cuevas de Altamira sentía con tanta intensidad, si no más, como Picasso. La abstracción está en Vermeer. La Esfinge de Gizeh tiene una fuerza enigmática superior a un cuadro de De Chirico. El surrealismo lleva instalado miles de años en el arte. En el siglo XX se le dio nombre a todo, pero en el mundo antiguo ya estaban todas las cosas. El arte siempre ha sido la expresión del misterio del mundo. El valor del espacio conquistado es la expresión de los sentimientos profundos, que nunca cambian. Ahí radica la veracidad del arte.

Antonio López (Pintor: Premio Príncipe de Asturias, Académico de Bellas Artes, y premio Velázquez de Artes Plásticas)

sábado, 24 de mayo de 2008

sábado, 17 de mayo de 2008

Jacqueline, la última musa de Picasso



La primera vez que Picasso y Jacqueline se conocieron fue en 1953. Ella tenía 27 años y unos rasgos que a él le recordaron inmediatamente a la de la muchacha que aparece con un narguile en el famoso cuadro de Delacroix: "Las mujeres de Argel". Así la pintó poco después como "Mujer vestida de turca".

La segunda vez que Picasso reparó en Jacqueline Roque, él tenía 72 años, y ella era una belleza de 45 años con los ojos verdes, en la alfarería donde ésta trabajaba. Tras cortejarla 6 meses y dibujar una paloma gigante con tiza en la pared de su casa, se casó con ella en secreto. Los 20 últimos años de su vida los pasó a su lado. Ella fue la más discreta de sus mujeres. Vivió a su sombra.

Desde el principio de su relación, Picasso pintó a Jacqueline muchas veces. Sin embargo, ésta casi nunca posó de veras para él, limitándose a estar en la casa a su lado. Era la única persona cuya presencia toleraba en el taller cuando estaba pintando. Jacqueline se quedaba a su lado las noches enteras mirándolo pintar. El artista garabateaba en el reverso de los lienzos mensajes de amor: "Para Jacqueline, en el día de San Valentín", o, "Para Jacqueline, en el día de su santo, por su marido".

Estaban tan unidos que era raro que ella saliese del hogar. Vivían en un castillo del siglo XVII al pie de la montaña de Sainte-Victoire. A Picasso le inquietaba tanto lo que le pudiera pasarle que, si estaba dándose un baño, no era raro que de pronto apareceise con los pinceles en la mano para cerciorarse de que no se había ahogado. Picasso podría también ser cruel con ella, tanto que Jacqueline a veces se refería a él como al "abominable hombre de las nieves".

Durante los dos últimos años de la vida del pintor, Jacqueline bebía de forma excesiva. Estaba muy afectada por la agonía de su marido, y la difícil relación de ambos con los hijos y nietos de Picasso.
En Abril de 1973, la víspera de su muerte, el pintor se tomó su infusión de todas las noches y preguntó a su esposa: ¿Sabes si tengo suficientes lienzos y pinceles ? Mañana mismo voy a empezar a pintar otra vez.
Al día siguiente, el médico le puso unas inyecciones para que respirase mejor. Picasso le preguntó si estaba casado. El médico le dijo que no.
Pues se equivoca usted- le apuntó el pintor-. Vale la pena. Picasso se volvió a Jacqueline, que le estaba cogiendo la mano y murmuró:
-Mi mujer es maravillosa-
Fueron sus últimas palabras. Jacqueline describió así el momento: "Vi que su rostro rosado se volvía gris. Aún no lo he asimilado del todo".
Seis días y seis noches veló el ataúd en el cuarto de la guardia del castillo. Finalmente lo enterró al pie de la entrada.
Jacqueline se sumió en una profunda depresión. Años más tarde, una noche le dijo a su asisenta Doris, que se iba a un sitio "al que no puedes acompañarme".
Era el 15 de Octubre de 1986, hacia las tres de la madrugada, tendida bajo una manta idéntica a la que cubriera el cuerpo de Picasso al morir, Jacqueline se llevó a la sien el revólver que guardaba en la mesita de noche y apretó el gatillo. Doris encontró el cadáver a la hora del desayuno.
Uno de los deseos sí fue respetado: que la enterraran envuelta en una negra capa española como Picasso, junto a la tumba de éste al pie del castillo.
Como había explicado una vez:
-Me gustaría que me envolvieran en el último lienzo de Pablo-.

sábado, 10 de mayo de 2008

Mi gata


¡Cómo envidio a mi gata!
que no sufre de insomnio
sobre el sofá se duerme
sobre el piso
si la despierta un ruido
abre apenas los ojos
y los vuelve a cerrar.

Me atrae su indolencia
su levedad su holgura.

No se somete a nadie
su despertar es lento
hace yoga mi gata
viene hacia mí, se acerca
contra mi piel se frota
la acaricio, me araña
se escabulle de un salto
¿Me quiere? ¿No me quiere?
Misteriosa es mi gata
y jamás lo sabré.

Claribel Alegría
(Nicaragua, 1924)




COSECHA DE ÁNGELES


De cuando en cuando
un golpe seco
como la caída
de una fruta en la hierba
¡Cómo pasa el tiempo!
Ya están maduros
y empiezan a caer
los ángeles
Ya es otoño en el cielo.

Ana Blandiana




En la ciudad donde vivo se ha celebrado el quinto festival internacional de poesía compuesto por autores hispanoamericanos y el Ayuntamiento ha tenido una genial idea con la flota de autobuses urbanos, ésta ha sido la de pegar en los cristales de las ventanillas del transporte colectivo, decenas de las poesías que dichos autores han presentado.

Así que mientras uno hace a diario el rutinario recorrido por la ciudad, pue
de ir leyendo esos bellos poemas y la mente se siente rescatada y trasladada a paraísos perdidos.

Aquí os dejo dos de esos bellos poemas.

sábado, 3 de mayo de 2008

El castaño de Anna Frank

Con motivo del aniversario del holocausto judío celebrado el 30 de Abril, he visto oportuno reponer este post:



Ese bello árbol, se está muriendo, el viejo castaño que veía la joven judía a través de la ventana del apartamento donde estaba recluida, escondida de la persecución nazi, está enfermo, una plaga ha minado sus raíces y tronco, por ello, las autoridades han decidido talarlo antes de que se desplome y acarree algún desastre.


Para que siga quedando constancia en la memoria de quien quiera recordarlo, una actriz, Emma Thomson, ha inaugurado una página web con el castaño virtual vestido de follaje, o desvestido según la época del año en que estemos viviendo.


Al escuchar esa noticia, enseguida recordé un libro que cayó en mis manos hace ya varios años, su título, Los Bibelforscher y el nazismo (1933-1945) de los autores Sylvie Graffard – Léo Tristan. En él se narra todo el horror de los campos de concentración nazis, donde murieron miles de personas de una manera brutal, irracional e inhumana. Entre ellos la joven Anna Frank, su único delito: su raza, el haber nacido en el seno de una familia judía.


Sí, judios, polacos, homosexuales y los que según ellos pertenecían a una “secta pacifista” o “estudiantes de La Biblia” (No eran católicos) todos ellos fueron el objeto del odio y la brutalidad nazi.


En el caso de los Bibelforscher, la mayoría eran alemanes y no estaban detenidos por razones de etnia ya que eran “arios”, si no por ser fieles y leales a sus convicciones religiosas, por su negativa a posicionarse a favor del cruel régimen nazi.


El propio Tribunal de Nüremberg, tuvo que reconocer en sus cargos de acusación principales, los crímenes contra la humanidad simplemente por “motivos religiosos”. Hubieron sólo en Alemania más de 10.000 detenciones y de cuatro a cinco mil personas perdieron la vida a manos de sus verdugos, sin embargo no se entiende el silencio que le concede la Historia.


Púrpura, ese era el color del triángulo de los Bibelforscher, los internos cuyas convicciones religiosas los habían llevado a hacer frente al régimen nazi. Porque ellos, aún a sabiendas de tener que arrostrar la vejación, la tortura, el maltrato y hasta en ocasiones sufrir la propia muerte, optaron por elegir su libertad.


“La mayor libertad de l hombre:

elegir su conducta frente a las

circunstancias”

Brunno Bettelheim


¡Cuánto valor, entereza y convicción moral demostraron! Este grupito de cristianos leales, podían haber salido de ese infierno y evitar así los campos de concentración ya que siempre tenían a su disposición una “renuncia a la maldita secta de los Bibelforscher”. Sin embargo ellos habían resuelto no traicionarse a sí mismos ni a su fe.


Habían asumido como suyas las palabras:


“La vida suave no contemplamos ya

ni al mundo y a sus amos buscamos agradar.

Sin mancha permaneceremos.

En integridad marcharemos”.

Erich Frost


Todo genocidio es una barbarie y no importa la raza, el país, o el tiempo en la historia en que suceda.








Desde este pequeño rincón quisiera hacer un homenaje a todos los que murieron o sufrieron injustamente de una manera atroz, a todos los olvidados de la historia.


“Pon tus banderas a

media asta,

para hoy y para siempre.

Recuerdo

a media asta

para hoy y para

siempre”.

Paul Celan