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domingo, 13 de mayo de 2007

Carta a Marta



Este post lo escribo como respuesta a un comentario que recibí el día 11 de mayo a un post que escribí en marzo. Si deseáis leer el comentario pinchad aquí: COMENTARIO


Querida Marta: Como bien dices, llegaste a mi blog por casualidad, y por casualidad yo también quiero dedicarte las palabras de este post, no sé si podrán ayudarte de alguna manera, pero con ellas quiero demostrar que tu dolor no me es ajeno. Tu historia me ha conmovido enormemente, me ha sorprendido tu sinceridad. Reflejas tus dudas antes de dar un paso tan importante como es el de unir el resto de tu vida con el de otra persona.

El matrimonio debería ser la unión de dos personas que se aman profundamente y que se respetan. En ese respeto entra el “aceptar y entender” que nuestro futuro cónyuge tiene unas raíces, una familia, unos amigos y un entorno que no podemos hacer desaparecer de un plumazo, eso sería poco menos que un secuestro. Si realmente amamos a esa persona, desearemos que sea feliz y para ello entenderemos que necesita continuar relacionándose con su pasado, con ese “cajón de esas pequeñas cosas” que todos tenemos y nos sirve para tener nuestro referente en la vida.

Comentas que al principio de tu historia de amor veías sus exigencias, pero decidiste traicionarte pensando ingenuamente que podrías engañar y acallar a tu corazón. Ahora aún con Pedro y con tu peque Lucas, te sigue faltando ese trozo de tu vida, esa otra mitad de ti.

Por todo ello tienes que ser valiente y hablar con él, abrir tu corazón y decirle que si él realmente quiere tu felicidad debe aceptarte con ese “cajón repartido en cajas” porque no hay llave que cierre ese rincón.

A Pedro le tienen que dejar de doler sus hermanos y tiene que quererlos y aceptarlos cono tu hiciste con su hermanos de 24 años.

Aunque es reciente esa joven pérdida, y es un momento emocionalmente difícil para Pedro, aún así habéis decidido celebrar esa bonita boda, en Cádiz, entre la arena y el mar. Ese día, debe ser un día muy feliz, pero lo importante es lo que ocurra a partir de ese día: que vuestra unión tenga éxito.

Para finalizar quiero dedicarte las palabras de un poeta árabe, tal vez te ayuden a tomar la decisión acertada:

¿Qué tienes que decirnos del Matrimonio, Maestro?

Y esta fue su respuesta:
Juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios.
Mas dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos uno a otro, mas no hagáis del amor una prisión.
Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis sólo en una.
Compartid vuestro pan, mas no comáis de la misma hogaza.
Cantad y bailad juntos, alegraos, pero que cada uno de vosotros
conserve la soledad para retirarse a ella a veces.
Hasta las cuerdas de un laúd están separadas, aunque vibren
con la misma música.
Ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él.
Y permaneced juntos, mas no demasiados juntos:
Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.
Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro.

Gibran Jalil Gibran

domingo, 6 de mayo de 2007

El coleccionista de imágenes




El artista ¿lo es naturalmente?. Alguien dijo: “Es un modo de mirar y enfrentarse a las cosas con intereses distintos, más allá que los del resto de la gente”.


En la expresión “modo de mirar”, aplica de lleno al fotógrafo. La persona que puede captar en milésimas de segundos, la inmortalidad de una imagen, que inmediatamente transmita lo que no harían ni mil palabras.


El fotógrafo: poeta de la imagen. Siempre ahí, ojo avizor, al acecho de una nueva máxima expresión.


Una forma de mirar es una forma de ser, y mucho más en un fotógrafo.


Declaraciones del fotógrafo Alberto García-Alix, premio nacional de fotografía (1999):


“La fotografía es una elección, una fragmentación voluntaria de la realidad. El fotógrafo elige. Y debe tomar mil decisiones en segundos: el ángulo, la luz, la velocidad, el foco. La diferencia entre una buena y una mala foto es muy pequeña… pero es insondable”.


Le preguntaron ¿Qué es una buena foto?:


“Algo poderoso, vibrante. Que late aunque sea imperfecto. No me importa la técnica, sino el latido, la pulsión. Lo único que me preocupa es transmitir”.


Enlazando la literatura con la fotografía dijo:


“Me gustan las situaciones literarias, el misterio; es una forma de llevar al espectador donde quieras”.


“Una buena historia; una historia vivida hay que escucharla siempre. En fotografía pasa lo mismo; busco que los ojos de mis modelos dialoguen con el espectador. Comunicar es mi gran premio como fotógrafo”.


Tras años de trasgresión, hoy es considerado un gran artista. A sus 51 años reconoce “siempre fui libre, pero nunca fui libre de mí”. Su única aspiración en la vida es: “dar algo de mí, dejar algo”.


Todos guardamos retenidas imágenes, inmortalizadas, bien en algún álbum de fotos, o en nuestra propia retina. ¿Cuál es la tuya?

viernes, 27 de abril de 2007

¿Despreciamos el día de las cosas pequeñas?





Leía ayer en el periódico, que las bitácoras son como una mascota: Exige alimento y cuidado. Si no es así sufren el peligro de fenecer por inanición.


Dicen que el mañana de la blogsfera estará marcado por millones de blogs muertos. Las bitácoras abandonadas tapizarán la infosfera como los huesos de un antiguo cementerio de elefantes.


Esto me recordó a una especie de juguete que hace unos años tubo un “boom”, el juguete en cuestión se llamaba “Tamagotchi”. Una especia de pequeña mascota virtual, que los niños tenían que atender sus necesidades: comida, juego, descanso, paseo… Si por despiste o negligencia la descuidaban, ésta moría y aparecía en la pequeña pantallita: “R.I.P.”.


Por eso, yo quiero dejar mis deberes hechos, colgando mi post antes de irme de puente así que ahí va la historia que hoy quiero contar:


Las obras que Francis Bacon tiró. Un lote de retratos que el pintor destrozó y arrojó a la basura, se han vendido por 1’4 millones de euros, en una subasta en Gran Bretaña.


El dueño de dicho material artístico era un electricista, que estaba en el lugar apropiado en el momento apropiado. Mac Robertson se ofreció en su día a recoger una serie de obras destrozadas por Bacon, así como otro material que el pintor quería tirar a la basura. “Quédate con lo que quieras” le dijo Bacon a Robertson, que lo guardó todo en un ático, de donde lo sacó para la subasta.


Esta noticia me hizo pensar en la frase: “No desprecies el día de cosas pequeñas”. El ser humano es dado a valorar las cosas grandes e importantes pero despreciar las cosas pequeñas e insignificantes, las que aparentemente carecen de valor.


En el caso de este avispado electricista, supo poner a buen recaudo ese lote de cuadros medio destrozados en un ataque de rabia por su autor, para después sacar provecho de lo que en un principio iba destinado a ser destruido en un basurero.


¿Ha habido en vuestras vidas “días de cosas pequeñas” que habéis despreciado, y después os habéis arrepentido?

domingo, 22 de abril de 2007

¿Podemos dar el beneficio de la duda?


A veces, desconfiamos de anécdotas y experiencias que nos cuentan, o leemos en algún libro o revista. Dudamos de su veracidad y tenemos derecho a ello, eso le ocurrió a un visitante de mis post con fecha 15 de abril y con el título “Recordando a Ouka Leele”. Lo dejó reflejado en su sincero comentario, que yo agradecí.


Sin embargo, a mi me ocurre todo lo contrario, suelo dar el beneficio de la duda, tal vez peque de ingenua e inocente, pero sobre todo si la experiencia viene de un artista y es contada en primera persona le doy el beneplácito de la credibilidad.


Con relación a la experiencia que se cuenta en dicho post, puedo decir que yo tuve una parecida, que también me marco en sentido positivo.


Hace años, durante la adolescencia, como toda joven, sentía un torbellino de sentimientos, contradicciones, complejos y temores. Yo solía refugiarme en mi habitación, pintando, escuchando música, leyendo y escribiendo cuadernos enteros de poesías, que después se quedarían olvidadas en el fondo de un cajón.


Pasando el tiempo, empecé a trabajar, y un compañero de la empresa se enteró por una tercera persona que existían dichos cuadernos, así que de una manera muy correcta, solicitó leerlos. Este señor tenía una edad próxima a la jubilación, había escrito y editado dos libros de poemas. Me inspiró confianza y pensé en compartir con él esas poesías secretas.


Antes decidí pasarlas a limpio, pues los cuadernos estaban llenos de rectificaciones y tachones, por lo tanto eran casi ininteligibles. Tengo que reconocer que sentí bastante pudor, pues era como desnudar mi alma a un desconocido, pero a la vez deseaba yo misma ponerme a prueba, y saber su opinión.


El resultado no pudo ser más estimulante y animador, pues al devolverme las poesías, entre ellas iba una que él había escrito para mí. ¿Quereis leer la poesía?


¡Has traspasado ya los umbrales

de un mágico mundo de belleza!

Tienes un tesoro en tus manos;

el secreto de la flor y la estrella.


Ya las Musas te han elegido

al ceñir el laurel en tu cabeza.

¡Que nadie te lo arrebate

aunque nadie te comprenda!


Seguirás soñando y sufriendo

en silencio, pisando tu senda,

pero irás descubriendo horizontes

y también destejiendo quimeras.


Sentirás el frescor de las lágrimas,

se abrirán a tu paso las puertas,

sentirás el rumor de los vientos,

te acariciarán las brisas más frescas.


Forjarás tus mundos ignotos,

tocarás diamantinas arenas,

en tu retina se fijarán los colores,

y en tus oídos las melodías más bellas.


Llenarás el aire de notas

al pulsar del arpa sus cuerdas,

abrirás en la tierra los surcos

y en el aire caminos y estelas.


Todo lo tendrás sin tener nada.

De nubes y cristal será tu hacienda

¡porque fuera de tu mundo

no hay nada que valga la pena!


En mi vida hubo un antes y un después a partir de ese día. Esa poesía a modo de presagio o profecía, me hizo adquirir la suficiente autoestima para a partir de ese momento ver el futuro como si fuera a través de una maravillosa vidriera de Chagall, llena de luz y color.


Yo que me consideraba un bicho raro, recibía uno de los regalos más bellos, que cualquier mujer desearía: sentirse una persona especial.

jueves, 19 de abril de 2007

Los vitrales de Chagall



Los vitrales tienen su origen en Bizancio, pero alzanzaron su punto culminante con la arquitectura gótica en occidente. Los vitrales más antiguos que se conservan son los de la Catedral de Augsburgo (hacia 1050-1150). El arte del vitral plantea altas exigencias, tanto al artista como al maestro vidriero que ha de llevar a la práctica los bocetos.


Sobre este arte, el mismo Marc Chagall decía:
"Para mí, el vitral de una iglesia es la pared transparente que separa mi corazón del corazón del mundo. Un vitral parece sencillo: materia, luz. Para una catedral o para una sinagoga es lo mismo: algo místico entra por la ventana".

Espero que disfruteis con los doce vitrales, que representan las doce tribus de Israel, que Chagall creó para la sinagoga del Centro Médico de la Universidad Hebrea de Hadassah (Jerusalén).

Más información.

domingo, 15 de abril de 2007

Recordando a Ouka Leele


Todos los años suelo viajar un par de veces a Madrid. Hace tres meses Madrid me volvió a acoger como la magnífica ciudad que es. En esos días siempre que puedo intento hacer la ruta de los museos: Museo del Prado, Reina Sofía, Thyssen, y termino irremediablemente embriagada de tanto arte, belleza y color.


En unos de esos paseos terminé en la calle Preciados, donde se encuentra el edificio FNAC. Éste contiene varias plantas comerciales repletas de CD’s de música y miles de libros ordenados meticulosamente en paneles y catalogados temáticamente.


Cuando llego a ese templo moderno de la cultura, ya voy a mi pasillo favorito donde están todos los libros de arte y pintura. Los puedes encontrar por orden alfabético y encuadernados por diferentes editoriales. Después de estar todo el día recorriendo la ciudad, mis pies me suplicaban clemencia, necesitaba el reposo del guerrero, pero mis ojos y mi corazón anhelaban el disfrute de uno de esos libros, así que descubrí que en esa misma planta del edificio había en el centro un auditorio con paredes de cristal y asientos lineales como si fueran muretes a distintos niveles, para que los lectores ocasionales pudieran hacerlo descansando. No me lo pensé dos veces, busqué primero un libro que contuviera bellas ilustraciones para disfrutar con él mientras descansaba. Elegí uno de última edición, trataba sobre la vida y el trabajo de la fotógrafa conocida artísticamente con el nombre de OUKA LEELE.


Siempre me llamó la atención esta mujer conocida por su actividad artística en la “movida madrileña”. El libro tenía el tamaño de un gran Atlas y era de un considerable grosor. Contenía infinidad de fotografías, coloreadas y decoradas al viejo estilo de principios del siglo pasado, que identifica muy bien el trabajo de esta fotógrafa. Leí sobre sus comienzos, ella explicaba que desde muy niña le gustaba el dibujo y la pintura. Cierto día cogió sus dibujos los metió en una carpeta y se dirigió calle abajo, en un rincón al lado de un banco de madera colocó extendidos sus dibujos. Esperó a que pasaran posibles compradores, cuenta que se paró un señor mayor y le compró uno de ellos por unas pesetas, pero lo que más le impactó fueron las palabras que le dijo aquél día:


“Te lo he comprado porque eres una artista y en un futuro serás conocida y famosa”.


Y aunque era una niña, esas palabras no las olvidó jamás. A partir de ese día, creyó y confió en sí misma y en su trabajo.


Todo esto me hizo reflexionar en lo importante que es recibir ánimo y encomio. ¿Nos proponemos regalar ánimo y encomio a las personas que nos rodean y queremos? Seguro que los resultados serán gratificantes y tal vez nos sorprenda su efecto “boomerang”.

lunes, 9 de abril de 2007

Hable con ella


Es el título de una de las películas de Pedro Almodóvar. El mensaje temático del film, es la falta de comunicación sobre los sentimientos y emociones entre el género masculina y femenino. Trata de la dificultad y el pudor a la hora de expresar abiertamente con palabras lo que sentimos hacia nuestra pareja.

Pienso que continua siendo una asignatura pendiente en las relaciones sentimentales, que se va acentuando a medida que se suman años de convivencia.

Por ello es tan importante buscar una excusa o una ocasión especial (como un aniversario) para ratificar ese amor, poniendo al desnudo y al descubierto todos los bellos sentimientos que guarda sigilosamente nuestro corazón hacia nuestra amada pareja.

Reconozco que soy muy afortunada ya que disfruto de una excelente relación de pareja que dura ya 20 años, ambos nos respetamos, admiramos y somos leales. Nunca nos aburrimos estando juntos, nos gusta estar solo. Nos conocemos profundamente, nos aceptamos, nos peleamos sin odio, nos divertimos. Somos amantes, socios, amigos y cómplices. Ninguno de los dos concebimos la vida sin el otro. Pero como mencionaba al principio, a veces se necesita confirmar todos estos sentimientos con “palabras”.

Cierto día me sentí gratamente sorprendida, “él” habló con migo. Lo hizo recordando una escena cinematográfica de una maravillosa película que habíamos visto juntos “Lugares comunes” protagonizada por Federico Luppi y Mercedes Sampietro.
Él, me reveló su secreto, me dijo que cuando ve a alguna mujer guapa, bella, simpática o inteligente enseguida la compara con migo y no sé cómo lo haces, ellas siempre salen perdiendo, y yo… siempre salgo ganando porque para él sólo existe una mujer… y esa mujer siempre soy “yo”.

Emocionada y agradecida, pues aunque yo intuía todo eso, en el fondo necesitaba “escuchar” esa confirmación de su amor. Yo también hablé con “él” y de una manera solemne quise consagrarle mi amor. Fue recordando las palabras de la fiel Penélope a su esposo Ulises en la Iliada:

“Victor, tú eres para mí
mi padre,
mi señora madre,
mis hermanos pero,
sobre todas las cosas,
eres:
el amor que florece”.

¿Creéis que merece la pena “hablar con ella” o “hablar con él”?