Carta a Marta

Este post lo escribo como respuesta a un comentario que recibí el día 11 de mayo a un post que escribí en marzo. Si deseáis leer el comentario pinchad aquí: COMENTARIO
Querida Marta: Como bien dices, llegaste a mi blog por casualidad, y por casualidad yo también quiero dedicarte las palabras de este post, no sé si podrán ayudarte de alguna manera, pero con ellas quiero demostrar que tu dolor no me es ajeno. Tu historia me ha conmovido enormemente, me ha sorprendido tu sinceridad. Reflejas tus dudas antes de dar un paso tan importante como es el de unir el resto de tu vida con el de otra persona.
El matrimonio debería ser la unión de dos personas que se aman profundamente y que se respetan. En ese respeto entra el “aceptar y entender” que nuestro futuro cónyuge tiene unas raíces, una familia, unos amigos y un entorno que no podemos hacer desaparecer de un plumazo, eso sería poco menos que un secuestro. Si realmente amamos a esa persona, desearemos que sea feliz y para ello entenderemos que necesita continuar relacionándose con su pasado, con ese “cajón de esas pequeñas cosas” que todos tenemos y nos sirve para tener nuestro referente en la vida.
Comentas que al principio de tu historia de amor veías sus exigencias, pero decidiste traicionarte pensando ingenuamente que podrías engañar y acallar a tu corazón. Ahora aún con Pedro y con tu peque Lucas, te sigue faltando ese trozo de tu vida, esa otra mitad de ti.
Por todo ello tienes que ser valiente y hablar con él, abrir tu corazón y decirle que si él realmente quiere tu felicidad debe aceptarte con ese “cajón repartido en cajas” porque no hay llave que cierre ese rincón.
A Pedro le tienen que dejar de doler sus hermanos y tiene que quererlos y aceptarlos cono tu hiciste con su hermanos de 24 años.
Aunque es reciente esa joven pérdida, y es un momento emocionalmente difícil para Pedro, aún así habéis decidido celebrar esa bonita boda, en Cádiz, entre la arena y el mar. Ese día, debe ser un día muy feliz, pero lo importante es lo que ocurra a partir de ese día: que vuestra unión tenga éxito.
Para finalizar quiero dedicarte las palabras de un poeta árabe, tal vez te ayuden a tomar la decisión acertada:
¿Qué tienes que decirnos del Matrimonio, Maestro?
Y esta fue su respuesta:
Juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios.
Mas dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos uno a otro, mas no hagáis del amor una prisión.
Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis sólo en una.
Compartid vuestro pan, mas no comáis de la misma hogaza.
Cantad y bailad juntos, alegraos, pero que cada uno de vosotros
conserve la soledad para retirarse a ella a veces.
Hasta las cuerdas de un laúd están separadas, aunque vibren
con la misma música.
Ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él.
Y permaneced juntos, mas no demasiados juntos:
Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.
Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro.
Gibran Jalil Gibran





