Zaha Hadid. La diva de la arquitectura
La vida de Zaha Hadid (Bagdad, 1950) siempre ha sido un reto. Tras estudiar Matemáticas en la Universidad de Beirut, comprendió que, si quería convertirse en arquitecta, tenía que marcharse a Londres. Así, a principios de los setenta, Zaha se instala en la capital británica. Su paso por la Architectal Association de Londres demuestra su brillantez, y consigue el Diploma Prize de esa institución. A partir de ahí, su carrera es reflejo de su personalidad: fuerte, voluntariosa e incapaz de dejar indiferente a nadie.
Además es la única mujer ganadora del Premio Pritzker, el Nobel de la Arquitectura. ¿Puede haber más motivos para conocerla?.
Alcanzar la excelencia en cualquier ámbito resulta privilegio de unos cuantos elegidos. Zaha Hadid es uno de ellos. Sin embargo, que nadie piense que le ha resultado fácil. Si demostrar que eres uno de los grandes cuesta, la cosa se complica en caso de ser mujer. Y es que el mundo de la arquitectura también se rige por reglas masculinas. Desde sus inicios, la arquitecta angloiraquí las ha roto a fuerza de tesón y genialidad. Para ella su trabajo no es cuestión de género; su manera de ver el mundo, tampoco. Cualquier situación, por cotidiana que sea, puede encender la llama de su creatividad. Universidades, museos, parques de bomberos, estaciones de tren, hoteles, puentes, bibliotecas, restaurantes, viviendas... No importa el uso de sus propuestas: siempre serán únicas e irrepetibles. Cada proyecto firmado por Hadid, tiene una impronta adaptada a su función.
Si una palabra preside su trabajo es, sin duda, experimentación. Porque a Zaha nada le puede entusiasmar más que recrear su propio universo con nuevos conceptos espaciales. Formas dinámicas y audaces, que combinan líneas rectas con otras serpeteantes, siempre dispuestas a integrarse en el paisaje. Nigún escenario se ha resistido al toque Hadid: el centro de las ciudades, las zonas industriales, los ambientes naturales... y en cualquiera de ellos, puede cobrar protagonismo un elemento muy presente en su obra, el agua.
Algunos de sus proyectos más celebrados son: el puente habitable sobre el río Támesis, en Londres; el espectacular centro acuático de esa misma ciudad; la Ópera de Guangzhow, en China; la terminal marítima de Salerno, en Italia; el centro de las Artes Contemporaneas de Cagliari, en Italia; las viviendas sociales del viaducto de Spittelau, en Viena, y el puente de Sheid Zayed, o las torres de negocios de la bahía, en Dubai. También tiene que ver con el agua algunos de sus proyectos made in Spain, como el espectacular pabellón puente de Zaragoza para la Exposición Universal que se celebrará en la ciudad del Ebro en 2008.
A pesar de su fama de diva dentro del mundo de la arquitectura, concibe su trabajo como una labor en equipo, y los premios, como el reconocimiento de una aventura que comenzó hace ya 30 años, con grandes dosis de riesgo y pasión.
