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domingo, 28 de diciembre de 2008

¿Quién conoce a Norma Jane?


"En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso, pero sólo 30 centavos por tu alma."

Marilyn Monroe
Actriz estadounidense (1926-62)








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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Abrázame fuerte



Abázame fuerte
que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quiera bailar conmigo
nunca más...




domingo, 7 de diciembre de 2008

"Habitamos un rostro que no vemos"



Gisèle Freund era hija de una familia de la alta burguesía judía alemana. Realizó estudios de sociología en el Instituto de Investigación Social de Francfort, donde frecuentó los grupos estudiantiles de izquierdas y se implicó políticamente contra el nacionalsocialismo, hecho que la obligó a huir de Alemania y refugiarse en París. En Francia empezó a trabajar como fotógrafa para las revistas Vu, Life o Weekly Illustrated. En 1935, con la serie de fotografías de André Malraux, Gisèle Freund inició una colección de retratos de personalidades del mundo cultural que completó a lo largo de los siguientes cincuenta años de su vida y que publicó en revistas como Time o Life. En 1936, presentó su tesis doctoral en la Sorbona: La Photographie en France au XIXème siècle. Con la ocupación paulatina de Francia por las tropas nazis, en 1942 Freund se exilió en Buenos Aires. Allí siguió trabajando como fotógrafa y como divulgadora de la cultura francesa en todo el continente americano. Al terminar la guerra se instaló definitivamente en París donde siguió ejerciendo de fotógrafa independiente y alcanzó el reconocimiento internacional. Durante los siguientes años también se dedicó a escribir, y entre sus títulos destacan Le monde et ma camera (1970) o Photographie et societé (1974) (La fotografía como documento social).

Tuvo la oportunidad de tratar y conocer en profundidad a influyentes personalidades de la vida cultural, artística, literaria y también política, que configuraron uno de los períodos más estimulantes y fructíferos del siglo xx: James Joyce, Walter Benjamin, Virginia Woolf, Evita Perón, Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Frida Kahlo, Diego Rivera, Marcel Duchamp, Man Ray, Simone de Beauvoir, Henry Matisse, Julio Cortázar...

Su credo se resumía en la siguiente fórmula: “Una fotografía nunca puede decir más de lo que ve el fotógrafo. El verdadero valor de una depende de la habilidad del fotógrafo para seleccionar, entre un cúmulo de detalles que llaman la atención y que confunden a la vez, aquellos que le parecen los más característicos. Los conocimientos técnicos no son decisivos, lo más importante es saber ver”. Murió el 31 de Marzo del año 2000; con ella desapareció un concepto ético de la imagen. Sin ella, la historia de la fotografía no hubiera sido como es.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Los vitrales de Chagall



Los vitrales tienen su origen en Bizancio, pero alcanzaron su punto culminante con la arquitectura gótica en Occidente. Los vitrales más antiguos que se conservan son los de la Catedral de Augsburgo (hacia 1050-1150). El arte del vitral plantea altas exigencias, tanto al artista como al maestro vidriero que ha de llevar a la práctica los bocetos.


Sobre este arte, el mismo Marc Chagall decía:
"Para mí, el vitral de una iglesia es la pared transparente que separa mi corazón del corazón del mundo. Un vitral parece sencillo: materia, luz. Para una catedral o para una sinagoga es lo mismo: algo místico entra por la ventana".

Espero que disfrutéis con los doce vitrales, que representan las doce tribus de Israel, que Chagall creó para la sinagoga del Centro Médico de la Universidad Hebrea de Hadassah (Jerusalén).

Más información.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Lotte Reiniger, la gran dama de las siluetas.

Sensible, inteligente, luchadora, creadora y musa de la vanguardia alemana. Con tarjetas de presentación menos valiosas se han forjado leyendas y Hollywood ha reescrito la Historia. Sin embargo, Lotte Reiniger (1899-1981), el sueño de cualquier mitómano, sigue siendo una gran desconocida.
Ella decía:"Las películas de siluetas tienen una técnica muy precisa. Sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y...mucha paciencia".
Cuentan quienes la conocieron que Charlotte Reiniger tenía un talento tan único y una personalidad tan amable, pacífica y humilde que era imposible no quererla. Quizás esa fue su perdición, porque ya se sabe que los buenos de la película no siempre se cuelgan medallas. ¿Su gran don? Recortar siluetas de papel como nadie. ¿Su logro? Elevar ese don a la categoría de arte y hacer en 1926, figura a figura, el primer largometraje del cine animado,
con más de 300.000siluetas recortadas con tijeras, totalmente a mano, Las aventuras delpríncipe Achme. Efectivamente, la película que se lleva los laureles, la Blancanieves de Walt Disney, no llegaría hasta 10 años después.
Nacida en una familia alemana de clase media, su pasión por las marionetas y el cine la llevó a estudiar teatro y a codearse, siendo todavía una adolescente, con el meollo de la intelectualidad berlinesa de entreguerras.
Reiniger era un genio y su círculo social se extendía entre la élite intelectual europea, pero ella no se dirigía a ese tipo de público. Su tema favorito eran los cuentos tradicionales y su audiencia preferida, los niños. A ellos dedicó la mayor parte de sus creaciones. Melómana apasionada, hizo bailar sus siluetas al copás de infinidad de óperas, como
Carmen, La flauta mágica, Cosi fan tutte y Las bodas de Fígaro.
Mucho antes de que llegaran las fotocopiadoras, los ordenadores y los efectos especiales, Lotte Reiniger logró que el papel se moviera y que lo hiciera con una poesía y delicadeza difíciles de igualar.
Sin
embargo, pese a sus logros apabullantes, la belleza de su trabajo y sus interesantes conexiones con el mundo de la cultura, la figura de Lotte Reiniger sigue siendo una gran desconocida.
Su gran pecado fue ser mujer y, además, ser como era: extremadamente humilde y discreta. Sus amigos Visconti, Jean Renoir o Bertolt Brecht la admiraron y la consideraron un gran genio, pero ella pasaba de todo eso.


miércoles, 5 de noviembre de 2008

Una historia compartida

Reposición del Post que publiqué el 23 de febrero de 2008:



"Yo esperaba el autobús nocturno en un bar de carretera entre Madrid y Barcelona. Unos pocos hombres bebían vino en vasos pequeños y sucios. Había una mesa de billar y por alguna razón me puse a jugar... Un hombre vestido con un fino jersey de lana apareció de ninguna parte y me invitó a un café. No hablaba inglés. Y su español no era mejor que el mío, pero tenía una sonrisa que daba confianza y la urgencia de alguien que necesita compañía. En aquel bar me contó que era de Senegal, y que recorría España en busca de trabajos estacionales. Me enseñó una fotografía gastada que llevaba en su cartera: una chica joven de mejillas redondas. Su mujer, me dijo. Tuvo que dejarla en Senegal para venir a España. Planeaba reunirse con ella en cuanto ahorrase el dinero.

Al final viajamos juntos a Barcelona. Ninguno de los dos hablaba mucho. Poco antes del amanecer nos apeamos en una vetusta estación de autobuses y mi amigo me hizo señas para que le siguiera hasta una palmera pequeña, de tronco grueso, que crecía junto a la carretera. De su mochila sacó un cepillo de dientes, un peine y una botella de agua que me entregó con gran ceremonia. Nos aseamos juntos, entumecidos por el relente.

¿Cómo se llamaba? No lo recuerdo. Sólo era otro hombre hambriento lejos de su hogar, uno de los muchos hijos de las colonias colándose entre las barricadas de sus antiguos amos, organizando su propia y azarosa invasión de harapos. Y sin embargo, mientras caminábamos hacia las Ramblas, mi impresión era que lo conocía de toda la vida; como si ambos hiciésemos el mismo viaje aunque hubiésemos partido de lugares opuestos del planeta. Nos despedimos. Yo estuve mucho tiempo parado en la calle, viendo cómo se alejaba su figura delgada y patizamba. Una parte de mí deseaba acompañarle a una vida de caminos abiertos y mañanas azules; otra parte de mí se percataba de que ese deseo era una idea romántica y parcial. Hasta que me di cuenta de que aquel hombre de Senegal me había invitado a un café y ofrecido su agua, y eso era real, y quizá eso era todo lo que cualquiera de nosotros tenía derecho a esperar: un encuentro al azar, una historia compartida, un pequeño acto de bondad."

Estracto de "Dreams from my Father"
(Sueños de mi padre)
de Barack Obama

"Mi nombre, Barack, es africano y significa "bendecido". Me lo pusieron porque en América no importa como te llames o de qué familia vengas, tú te forjas tu destino.
Toda mi vida tuve una imagen perfecta de mi padre. El estudiante brillante, el amigo generoso. Eso se hizo añicos, reemplazada por la de un bebedor amargado y un marido maltratador. Pero me rehice y pensé: bueno, haga lo que haga con mi vida, no puedo hacerlo mucho peor que él".


Cuando escribí esta entrada, Obama estaba pujando con Hillary Clinton por la candidatura del Partido Demócrata. Hoy por fin, por primera vez en toda la historia de los Estados Unidos hay un presidente negro electo que podrá ocupar la Casa Blanca. Comienza el sueño americano...

lunes, 27 de octubre de 2008

"El verde de la selva, es un verde de enfermedad, es un verde de dolor, es el verde de los preámbulos de la muerte."


"La selva es la prisión. En la selva no hay horizonte, estás rodeado de una vegetación espinosa, agresiva, que te cierra el espacio. No hay caminos, no puedes salir...
Conocimos el dolor en todas sus dimensiones. Primero el dolor del alma por la pérdida de la libertad, que es como perder la dignidad. Esa ausencia de uno mismo es el primer dolor que se lleva en el alma, a ése se le suman todos los demás dolores, los pequeños y los grandes. La selva es un lugar hostil. Todo duele en ella. La piel no es un espacio de protección, sino de dolor. En la selva, todo pica, todo rasca, todo incomoda. Tener un cuerpo en la selva es tener un peso adicional, porque el cuerpo es simplemente un espacio de dolor. Vivir duele, respirar duele, no ver a las personas que uno ama duele.
Yo siempre me había sentido bendecida por la vida, consentida por la vida. Cuando me llega todo esto-el secuestro, la muerte de mi padre, la soledad de mi madre- hay dos caminos: uno es el de negar a Dios y, por tanto, pensar que todo es fortuito, absurdo, un caos sin explicación ni respuesta. El otro camino es buscar a Dios. Durante mi secuestro pude conseguir tener una Biblia, eso cambió mi vida.
En el dolor de la selva no puedes aceptar a cualquier Dios. El Dios ritual de tu infancia no te basta. No te basta con pensar que Dios es amor o que no puedes explicarlo. En la selva necesitas un Dios racional. Si tu fe no es racional, si no estás seguro de que Dios existe, no puedes entablar una relación con Él. No te basta la tradición. La religión católica no nos ha abierto a leer la Biblia, como si los creyentes fuéramos minusválidos intelectuales, sin capacidad para grandes búsquedas teológicas, y eso estuviera reservado a los intelectuales. Pero la Biblia es un instrumento extraordinario. Hay que leer la Biblia con tranquilidad, sin orejeras que te condicionen a leerla por encima, sin entender el retrato humano de la relación de Dios con el hombre. Leyéndola entendí, que Dios no es sólo energía, ni luz, ni partículas de cosmos, sino que Dios es un ser humano y lo que nosotros tenemos de humanos, es lo que tenemos de Dios, y, por tanto que su relación con nosotros es una relación de palabras, y creo que eso es fundamental: entender que somos seres de palabras. Entonces, a través de la Biblia llega la palabra de Dios con una riqueza infinita de códigos humanos. Todos sus personajes están retratados con sus debilidades, sus miserias, sus pequeñeces. Todos estamos retratados ahí. Yo descubrí a un Dios con sentido del humor, con sentido de la autoridad, un Dios que educa, un Dios que ama, pero sobre todo , que es un Dios en el sentido de que lo puede todo. Y pudiéndolo todo, Dios podría haber hecho, en vez del ser humano, un robot perfecto, sin defectos, un robot programado para hacer el bien. La pregunta es por qué Dios hizo al hombre libre, por qué no lo hizo como un robot. La respuesta es muy hermosa, y es que un robot puede estar programado para amar, pero si no tiene libertad de no hacerlo, el amor no tiene valor.
Esa transformación ha cambiado mi vida porque si uno es consecuente y su racionalidad acepta a Dios, todo cambia, porque deja uno de ser pasivo y se vuelve activo frente a uno mismo. Es una enorme liberación pensar que uno es libre, que puede cambiar, que puede ser mejor humano".